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De un plan rígido a una Bitácora de Vuelo

Raíces firmes y alas ligeras para comenzar de nuevo.

Cuando el cuerpo dijo basta

No era solo cansancio.
Después de años de migrañas, llegó el vértigo.
Era mi cuerpo gritando que no podía con todo: hijos, casa, empresa, expectativas… estaba dividida en mil pedazos.

El plan que trajo paz

Entonces hice lo que sabía hacer: diseñar un plan.
Así nació el Plan Educativo Familiar.

Con horarios, acuerdos, metas claras… fue nuestro salvavidas.
Nos dio paz, orden y dirección.

Hoy puedo ver en mis hijos mayores los frutos de ese esfuerzo:

  • Alicia, que vuela en Japón siguiendo sus sueños.
  • Gustavo, que en Colombia toma sus propias decisiones.

Aunque con su padre no encajáramos, ese plan fue marco y raíz.

Cuando se volvió carga

Pero también hubo un momento en que lo sentí como un peso.
Lo había construido desde el deber ser, desde los programas heredados, y me apretaba como camisa de fuerza.

Cuando llegó el divorcio, lo abandoné.
En medio del dolor, lo invalidé por completo.

El redescubrimiento

Tres años después, al mirar los frutos de lo sembrado, entendí que ese plan sí había tenido valor.
Me dio raíces firmes, y esas raíces sostuvieron a mis hijos en momentos duros: divorcio, duelo, cambios.

Entonces lo desempolvé.
Pero ya no para repetirlo igual, sino para transformarlo en algo vivo.

La Bitácora de Vuelo Familiar

Hoy, en esta nueva etapa —una nueva familia, un nuevo país— nace la Bitácora de Vuelo Familiar.

No como un plan rígido, sino como un mapa que une:

  • Raíces sólidas que nos anclan y nos sostienen.
  • Alas ligeras que nos permiten soñar, movernos y crecer.

Porque no basta con estructura sin alma, ni con libertad sin base.
Necesitamos ambas para vivir plenos: raíces y alas.

Ejercicio para tu vida 🌱

Quiero proponerte que lo experimentes:

  1. Elige una estructura o plan que alguna vez te sostuvo.
  2. Escríbelo en tu cuaderno.
  3. Pregúntate:
    • ¿Qué parte de esto me sostiene aún?
    • ¿Qué parte ya se volvió carga?
    • ¿Cómo lo transformaría mi yo auténtico y profundo?
  4. Haz una acción concreta este fin de semana: suelta, ajusta o reinventa.
  5. Respira. Nota cómo se siente en tu cuerpo al hacerlo.

Volver a volar

Hoy sé que la verdadera fuerza no está en repetir programas heredados, sino en crear desde el corazón.

💫 Y ese es el viaje de la Bitácora:
transformar las cargas en alas, viajar más ligero, recordar que lo cotidiano también puede ser sagrado.

El 15 de octubre iniciaremos un Reto gratuito de 21 días inspirado en la Bitácora, para comenzar juntas a soltar y abrir nuevas formas de vivir la maternidad y la familia.

✨ Porque cuando una madre o un padre recuerda sus alas, toda la familia aprende también a volar.

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